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SERAFÍN IZCUETA. Ayer el bar, ya por la tarde, se llenó de gente.

No sé qué pasó en la calle, qué cataclismo, qué ventolera les dio a los jodidos transeúntes para ponerse de acuerdo y llegar a mi bar, y entrar, y verme, y, aun así, quedarse.

Uno tras otro fueron entrando y ocupando las banquetas, la barra, las cuatro mesas llenas de polvo; en quince minutos mi bar, de por sí medio vacío y silencioso, se convirtió en un hervidero de conversaciones cruzadas, humos, risas, cañas y copas, y yo no daba crédito ni abasto.

La Bohemia que, absorta en una suerte de éxtasis tipo vivo sin vivir en mí, no salía tampoco de su asombro, fue haciéndose cada vez más minúscula al fondo de la barra.

Como en los viejos tiempos, me dije, cuando venía de cliente a este puto bar y el encargado no era mi jefe, y yo era uno más de los muchos que encontrábamos aquí un confortable refugio donde esperar no se qué exactamente, como si el bar fuera también la calle, su frontera, su último reducto.

Y entre el gentío que apabullaba con sus voces, y sus prisas y sus cafeses, Serafín Izcueta, un hombre peculiar, se abrió paso hasta la barra como un puto fantasma, silenciosamente, con su indumentaria funeral y su rictus.


-Dichosos los ojos –le dije, con el mismo tono con que suele decirse: “No me jodas”.

-Buenas tardes, Eddi. Qué de gente, ¿no?

-De momento, sí, Serafín –contesté con cautela, mientras me acercaba al final de la barra a recoger vasos del lavavajillas-. ¿Qué te pongo?

-Un café solo, Eddi Vansi. Sin azúcar. ¿Todo bien?

-Todo bien.

Le puse el café solo.

Algunos clientes empezaron a mirarle con recelo, y a bajar el volumen de sus conversaciones. Le pasa siempre, dice. Donde vaya. Y no me extraña. Su aspecto tan de capilla ardiente, al principio sorprende, y al ratillo incomoda. Corta el rollo, como se dice.

Serafín Izcueta es, como poco, un personaje de interés, sin duda.

-Coño, el que faltaba, el gafe- dijo La Bohemia, que no se corta y que, contra todo pronóstico, no se pierde una-. Eddi, ¿te apuestas mil duros a que se vacía el bar antes de que se termine el café?

-Susana, buenas tardes –saludó Serafín, incómodo.

-No juegue con eso, Susana –dije yo.

-Va, Eddi: Mil duros a que se vacía el bar.

-La última vez que tuvo usted mil duros fue cuando Atapuerca era el centro del mundo.

-Qué manía tiene usted con llamarme gafe, Susana... Yo no creo en supersticiones. Tengo esta pinta porque acabo de salir del trabajo, se lo he dicho mil veces.

-Usted y su jodido trabajo –replicó Susana.

Serafín Izcueta es, en principio, escritor.

Un escritor bueno, por lo que sé; un jodido escritor sin suerte al que el destino le ha construido un puente de canalización para su vocación frustrada: Serafín escribe “Panegíricos –epicedios”, como a él le gusta decir-, esto es: escribe discursos para funerales de “difuntos de bien”, de fiambres millonarios.

Echándole ganas, se forra a base de alimentar el ego de los muertos, y de aliviar el cargo de conciencia de los herederos que ya andan acuchillándose por las herencias.

Que ya tiene cojones el asunto.

Y lo hace encantado. Que para eso le pagan, dice. Que si le pagasen para hacerles reír, les escribiría lo mismo. Que esa gente está harta de todo y les da igual ocho que ochenta. Que la hipocresía es un arte y que le sale de puta madre. Eso dice.

Y redacta unos responsos, o como se llamen, que te cagas. Y la viuda o el viudo lloran como plañideras, y sacan los pañuelos de diseño para sonarse los mocos, tan vulgares y tan verdes comos los tuyos y los míos.

Y es que hay gente para todo, desde luego.

Y con ese jodido nombre, ¿qué iba a hacer Serafín Izcueta, sino eso?

-¿Tú crees que soy gafe, Eddi Vansi? –me preguntó, apurando el café.

Miré alrededor: para ese momento, el bar apenas llegaba a la media entrada, y bajando. Miré luego a la Bohemia, que se estaba riendo por lo bajini.

-Hombre, Serafín... Qué quieres que te diga…Las cosas como son. Y, cuando el río suena... –dije.

-Desde luego que vaya par de dos, joder. No sé para qué narices vengo a este bar...

-A mí no me importa que vengas, Serafín. Tú mismo. Eres un tipo raro, y a mí me gustan los tipos raros. Ahora, reconoce que me espantas a la clientela.


-Pues te jodes, Eddi Vansi –y soltó una carcajada sincera, que en su cara tuvo muy mala pinta -. ¿Qué te debo?

-Uno diez.

-Ya nos vemos más despacio. Cuídese, Susana.

-Salud Serafín- dijo la Bohemia mientras descruzaba los dedos.

Y se fue como un espectro hacia la puerta. La abrió. Dejó salir primero a tres señoras maduras que le miraron como con angustia, y tras ellas se fue, dejando el bar tan en silencio casi como de costumbre.

-Me debes mil duros, Eddi Vansi –me dijo, sin perder un segundo, Susana.

-Y una mierda. Aún quedan cinco clientes. Mire.

-De milagro. Pero ese hombre es un jodido gafe, Eddi Vansi. Se ve a la legua.

-Gafe o no, cuando me vaya al otro barrio, le diré a Marta que le encargue un discursito de esos que escribe, y que le diga que mienta sobre mí lo que le venga en gana, a ver si de una puta vez tengo una historia brillante, ¿no cree, Susana?


-No es mala idea –dijo, y se quedó como pensando-. En todo caso –continuó-, si no me vas a dar los mil duros, al menos invítame a los orujos de esta tarde...

-¿Usted se cree que soy una ONG?

-¿Por qué no?

Y eso.

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Publicado el domingo, 5 de marzo de 2006, a las 20 horas y 25 minutos


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[1] a mi ,como a ti eddi tampoco me importaria unas palabras bonitas el dia de mi funeral. estara la gente que mas me ha querido y se pondran contentas y la que mas me ha odiado y se joderan de envidia. si, pondre en mi testamento que lo localizen para que escriba para MI
Comentado por JIMENA | 05/3/2006 20:43
[2] IGUAL ES TARDE PARA OPINAR SOBRE SABINA PERO OPINO. CUANDO ME CAIGO, ESTOY CON LA REGLA NO PUEDO VIVIR POR QUE MUERO DE AMOR , ES LA UNICA VOZ QUE ME AYUDA Y LAS UNICAS LETRAS QUE ENTIENDO .SABINA ES MI DIOS ¡ Y LOS DEMAS UNA MIERDA
Comentado por JIMENA | 05/3/2006 20:48
[3] YA QUE OPINO LO HAGO DE CASI TODO .SARAMAGO TAMBIEN ME PARECE MUY DENSO ,LAS HISTORIAS COJONUDAS PERO CASI IMPOSIBLES DE LEER. LUCA DE TENA PARA MI ES EL MEJOR ( COMO SABINA) . Y ALMUDENA GRANDES OTRA CAMPEONA
Comentado por JIMENA | 05/3/2006 20:57
[4] EDDI A VER SI ME DAS LA DIRECCION DE TU BAR ,PARA CONOCERTEEN PERSONA. INTENTARE NO DEFRAUDARTE.MARTA Y CLEO NO TE LLENAN,LO SE
Comentado por JIMENA | 05/3/2006 21:00
[5] EDDI A VER SI ME DAS LA DIRECCION DE TU BAR ,PARA CONOCERTEEN PERSONA. INTENTARE NO DEFRAUDARTE.MARTA Y CLEO NO TE LLENAN,LO SE
Comentado por JIMENA | 05/3/2006 21:00
[6] Pues sí Eddi,. Con ese nombre, no podría haberse dedicado a otra cosa...
Besito, mozo...
Comentado por MalditosTacones | 07/3/2006 11:47 | www.lapuntadeltacon.blogspot.com
[7] ¿Serafín Izcueta? Veamos.... A mí me suena a manguitos, a visera y a papel secante. Y a bocadillo de mortadela. Y, desde luego, a café solo sin azúcar. A suspiro resignado, a encogerse de hombros y a sonrisa... eterna.
Comentado por Ballesta | 09/3/2006 02:10 | http://blogs.vivito.net/blog/reflexiones_de_un_trasto
[8] Cuidado con las Fans. Eddi, tienes una. Jimena..que no despreciaría conocerte.
Igual, pero por motivos etilicos no descartaria conocer tu bar...y a Jimena acompañarla si tu no puedas y das permiso a conocer los bordes de la noche.
( con todo el cariño para Jimena) pero .no va de gasfes..¿?
Comentado por El puñalón | 09/3/2006 08:53






Ilustración de Toño Benavides
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