FURBO. Sigo el Barça-Milan con la tele puesta (deseando que los dos pierdan, no quiero que los italianos se acerquen a las nueve del Madrid, y como buen madridista no me mola que los azulgranas ganen ni a las canicas), mirando de vez en cuando la pantalla, escuchando una radio por Internet y leyendo los comentarios de
Segurola en elpais.es, mientras termino un curro pendiente. Me sobra todo. Me falta un bar, y una cerveza, y unos cuantos colegas... Ver un partido solo, así, no me parece deprimente. Aunque no me divierte.