«FUNERAL». THE ARCADE FIRE. Te dicen
pop orquestal y arrugas la nariz. Te dicen
olla podrida y arrugas la nariz. Te dicen
comer olla podrida mientras escuchas pop orquestal y sientes flojera en las rodillas. Pero ¡oye!... lo pruebas y no está mal. Es más, te va gustando. Y cuando te das cuenta tienes en las orejas y en tu delicado paladar dos de las maravillas del mundo no clasificadas en la célebre lista.
Es más o menos lo que te pasa cuando cae en tus manos «Funeral», el disco de
The Arcade Fire proclamado por según qué publicaciones (digitales o no), mejor disco del año 2004. Todavía me preguntó cómo pude pasar por alto la definición de
pop orquestal con la que en algunas de esas publicaciones se describía el disco de estos canadienses (Canadá está de moda en el panorama musical. Qué pensarán los de «South Park»). Pero no hice caso de lo que ponía el menú y pedí los dos platos de nombre menos sugerente: la famosa olla y el disco de pop orquestal. ¿Y a qué sabe eso? Domina el gusto ochentas, como mandan los cánones de la nueva/vieja cocina pop. Vamos, que es un plato con regusto, con mucho aderezo, ampuloso sin caer en la sobrecarga, y un cantante que prepara la carne como lo haría el mismísimo David Byrne. Lo juro, este tipo le ha arrancado las cuerdas vocales al Rey Momo y se las ha hecho implantar. Rico, rico. Y con fundamento.
arcadefire.net