«TEN» PEARL JAM. ... como cuando abres una caja de fotos viejas. Te vas viendo hace cinco, diez, quince años.
¡Qué pelos! ¡Vaya cabezón! ¡Y esos pantalones! ¡Estabas más gordo! . Pero en el fondo añoras ese momento de hace un montón de años atrás. ¿Por qué? Eras más joven, y en aquel momento tus patillas, las faldas de tablas o saber bailar la lambada era lo más.
Cuando Pearl Jam publicaron «Ten» (1991) me pareció uno de los mejores discos posibles. O para ser más exactos «una de las mejores casetes grabadas por un amigo posibles» –comprar un disco por aquel entonces era un auténtico dispendio que no podía permitirme–. Hoy, ni sé cuantos años después, me lo he comprado en cd, rescatándolo de un cajón de saldos.
Antes de decidirme a darle al
play me lo he pensado mucho, como cuando me dispongo a abrir la caja de las fotos viejas. Primeros compases de «Once». Primera impresión: me conozco todas las notas del disco de
pe a pa, pero jamás me aprendí ni una sola de sus letras. Segunda: es un disco intenso pero lleno de matices. Impecablemente producido. Tercera: no todo el
grunge era igual, y este disco cae del lado bueno. Cuarta: no me avergüenzo de mis gustos de hace catorce años. Quinta: me avergüenzo de mis pintas de hace catorce años.
pearljam.com