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RUINAS. El ángel lleva toda la mañana luchando contra la montaña de escombros que se le ha venido encima mientras dormía. Ha conseguido desenterrarse a duras penas, pagando el tributo de múltiples arañazos. Aún queda por encima de él una tupida red de vigas, tabiques, ladrillos y objetos de desván que han resucitado golpeados por la violenta luz del día a raíz del derrumbamiento: un trineo, una mecedora, un armario, varias sillas, cajas... Todo ello huele como la habitación cerrada de una vieja dama, muerta hace muchos años. Una vez más el pasado llega a través de la nariz.
El ángel trata de mover sus alas doloridas entre sudor y jadeos, trepando penosamente por esa estructura ruinosa que aún lo mantiene preso.
Por fin consigue llegar a la superficie. Se pregunta como una casa tan pequeña puede producir un cúmulo de escombros tan grande. Cuando asoma la cabeza ya es de noche y el ángel, sentado sobre las ruinas, sabe que todo su esfuerzo ha sido en vano.
Publicado el viernes, 10 de junio de 2005, a las 11 horas y 49 minutos
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