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LA SIRENA MUERTA. Magritte postuló la existencia de la sirena más monstruosa. Varada o muerta, aparece en una playa con cabeza de pez y piernas de mujer. El minotauro no resulta tan aterrador.
La amenaza de la sirena de Magritte es de orden psicológico. Hay un horror animal en la cabeza del pez, que no tiene con qué nadar, y en unas piernas que carecen de un cerebro que les sirva para desplazarse caminando.
Ese cuerpo transgrede la naturaleza y la leyenda misma.
Ningún barco la aceptaría como mascarón de proa; pero bien puede servir de emblema al loco, al rebelde y a todo el que tiene cuentas que pedir al cielo.
Publicado el viernes, 21 de enero de 2005, a las 20 horas y 38 minutos
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