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DIE DEUTSCHE TAGEBUCH (II). ERSTE WOCHE.. Mi primera semana en Alemania ha salido tal y como era de esperar. O sea, casi nada según lo planeado.
Para empezar, yo iba a tener una casa estupenda en una residencia de estudiantes maravillosa, y cuando llegué me dieron un cuchitril en el culo del mundo, caro, y sin más opciones. Y cuando pregunté que cuánto tiempo me daban para decidir, viví lo del chiste: Tiempo? 3... 2... 1....
Así que no tengo casa. Puede que hoy mismo firme por mi nueva habitación, con lo que mis problemas serán buscar un colchón, alfombras, silla, y demás. Y hacerme legal.
Porque hasta ahora soy una cosa rara. Soy inmigrante legal y turista ilegal, all in one. El espacio común europeo me convierte en legal vaya donde vaya, pero sólo si estoy de visita. Si no tengo casa, no tengo empadronamiento. Y si no tengo empadronamiento, no tengo banco, no puedo tener teléfono, etc. Ni la tarjeta de la Universidad me hacen.
Por lo demás bien. No logro entender a casi nadie cuando me habla (de los nativos de aquí, que hablan bien raro y bien rápido), por supuesto no logro hablar alemán, y cuando lo intento chapurreo un híbrido entre alemán, inglés, y castellano, incluso colando algunas palabras en francés. Y tengo algunos cruces mentales, como entre el 2 (zwei) y el cinco (fünf), que me dicen uno y entiendo el otro.
Y también empiezo a echar de menos algunas cosas, empezando por un teclado con todas las cosas en su sitio, y una enye. La necesito.
Publicado el martes, 10 de octubre de 2006, a las 9 horas y 41 minutos
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