PORNO POWER. Con dos días de diferencia, leo un par de noticias.
La primera me habla de una corporación, estadounidense para más señas, que rechaza darle validez al dominio internauta
.XXX, por amplia mayoría. El motivo fundamental es que conceder esa extensión de dominio sería como legitimar la industria pornográfica. Vamos, que rechazándolo pueden seguir en sus burbujas pensando que la gente no se graba follando, y además cobra por ello, al menos de cara al respetable, porque todos conocemos de alguna historia de personajes de hipocresía y dobles caras. La conocida técnica del avestruz, de obligado cumplimiento por todo personaje que quiera dedicarse a la política.
La segunda me cuenta que la megamillonaria batalla que se nos avecina entre los futuros formatos de reproducción de video (un remake de la batalla Beta vs. VHS, o sea, lo mismo con mejores efectos especiales) la decidirá la industria del porno. En sus manos puede estar el futuro de compañías como Nec, Toshiba, Sony, Panasonic, o Philips, por citar algunas. A ver quién es la guapa que admite tratos con la industria del porno para beneficiarse del trato...
Me recuerda un poco a una película de las malas. Al protagonista le empiezan a ir mal las cosas, cada vez está más perdido, cada vez más acorralado. Ves que el final de la peli llega, y no sabes cómo va a salir airoso de sus problemas, y cuando menos te lo esperas, aparece el mismísimo Capitán trueno para salvarle.
Sería gracioso que nuestro Capitán Trueno, fuera el resultado de cruzar el Sexo y el Dinero. Si Freud levantara la cabeza... diría que era de esperar.