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HAGAMOS UN EXPERIMENTO.. .
1º/ Coja su nevera y vuélquela (sin violencia).
2º/ Ahora que está tumbada, póngale ropa de cama. Primero sábana de las de goma, después sábana sin, y luego edredón, que ahora hace frío.
3º/ Sin desenchufar la nevera, túmbese, y a dormir. Disfrute.
Si lo logra, usted no me comprenderá, así que no siga leyendo. Si no puede dormir, entonces será capaz de entender lo que siento.
Carta al instalador de aire acondicionado
Señor instalador,
Si usted instala aparatos de potencia media/alta en viviendas de particulares, y sobre si lo hace colocando el aparato apoyado sobre escuadras en la fachada, tenga usted en cuenta la inclusión de algún sistema que evite o reduzca la transmisión de vibraciones entre el aparato y el edificio (esto viene a ser un taco de neopreno o cualquier material plástico similar entre el aparato y las escuadras).
Porque de no hacerlo así, ya sea porque no quiere aumentar el presupuesto en unos 2 euros, o porque no quiere ampliar su jornada laboral en unos 5 minutos de trabajo extra, puede pasar lo que en este momento me está pasando a mí. Mis vecinos del piso de abajo, disfrutan del calor ahora en invierno, del frío después en verano gracias a su excelente aparato de aire acondicionado (no sé la marca, pero de tamaño viene a ser como media cama de grande), y yo disfruto de una estupenda vibración de esas que se mete hasta el hígado y no hay Dios que la saque.
Y si gracias a estas horas que le gano al sueño, acabo aprendiendo vudú, usted también lo notará.
[20 diciembre, 2:55, lloviznando; los muchachos de la basura se unen a la fiesta, y deciden tener una pausa laboral bajo mi ventana, con el camión en marcha, por supuesto]
Publicado el martes, 20 de diciembre de 2005, a las 2 horas y 57 minutos
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