MAGIA. .
(Del lat. magīa, y este del gr. μαγεία).
1. f. Arte o ciencia oculta con que se pretende producir, valiéndose de ciertos actos o palabras, o con la intervención de seres imaginables, resultados contrarios a las leyes naturales.
2. f. Encanto, hechizo o atractivo de alguien o algo.
Yo creo, con fervor, que las palabras son mágicas. Todas, sin excepción. El problema que tienen las palabras es que raras veces nos paramos a pensar en ellas. Vienen a ser como los pies, que hasta que no los pierdes (aunque sea temporalmente), ni te acuerdas que los tienes.
Son mágicas sólo por el hecho de existir. A veces intento pensar porqué cada palabra es lo que es, porqué decimos “perro” o “gato” o “casa”, y trato de imaginarme la primera vez en que alguien la usó. A veces también hago mis pinitos, e intento hacer alguna nueva, pero desisto rápido, porque siempre hay
alguna ya inventada para lo que quiero expresar y que suena mejor.
Pero sobre todo son mágicas porque se pueden escuchar. Lo malo es que es raro que lo hagamos. Es raro que nos paremos a escuchar a los demás, nos solemos quedar con una generalización de lo que están diciendo, no hay ni tiempo ni ganas para más. Y mucho más raro es que nos fijemos en las palabras que nos dirigen, en su significado directo y lo que es más importante, en el mensaje que tratan de transmitir. Y si no escuchamos a los demás, ¿por qué vamos a escucharnos a nosotros?
Pues bien, he de confesar que yo me hablo a mí mismo. Y a veces hasta me escucho. Y funciona. La magia funciona.