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JULIO ANGUITA. En «El tiempo y la memoria», libro publicado por La Esfera que ha escrito con Rafael Martínez Simancas: « Antes de empezar el curso siguiente (1965-1966) e incorporarme a mi nuevo destino en Alicún de Ortega, viví una experiencia determinante. A petición de Balsera fuimos con un grupo de alumnos a una colonia escolar en Güéjar-Sierra, muy cerca del Veleta, en Granada. Tras la primera comida, los alumnos se pusieron malos: vomitaban, se encontraban fatal... y es que habían probado ¡albóndigas de carne!, un plato al que no estaban acostumbrados sus estómagos porque, sencillamente, no habían comido carne de verdad en su vida; en sus casas la alimentación era raquítica».
Publicado el martes, 3 de octubre de 2006, a las 9 horas y 15 minutos
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