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MATRIMONIO. Un día, mientras el amor de mi vida preparaba el bibe de la merienda, me escandalizó cómo estaba pelando una pera. «¿Por qué has quitado primero el rabito?», le dije. «¿Y por qué no?», replicó. «Pues porque así es más difícil». No me hizo ni caso, y encima luego tuve que aguantar que me tomara el pelo. El caso es que, no sé por qué, ahora yo también lo corto, y que siempre que lo hago me acuerdo de ella.
Publicado el miércoles, 15 de febrero de 2006, a las 10 horas y 29 minutos
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