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APARTE DE DEFECTOS. Que es de lo que va esta sección en concreto, también tengo manías. Y fijaciones. Y costumbres extrañas. Pasen y vean.
Por ejemplo, tengo que leer todas las matrículas. Y después de leerlas, sumar sus cifras. Y después, dividirlas por cuatro. Y si no es divisible por cuatro, me cabreo, pero bueno, intento que sea divisible por dos, y después de todo esto tengo que redistribuir las cifras de un hueco al otro, para que la matrícula quede con cuatro números iguales, o en su defecto, con dos y dos.
Buf. Hay más reglas del juego, pero creo que es bastante por hoy.
La cuestión es siempre andar haciendo algo, ya sea física o mentalmente, porque si me paro, puede que piense en cosas importantes de verdad y entonces es cuando me deprimo.
P.D: En próximas entregas prometo hablar de mi manía de imaginarme accidentes.
Publicado el viernes, 20 de enero de 2006, a las 17 horas y 29 minutos
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