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FOTOCOPIADO GOES TO NY. Pues eso, que queda menos. Y todavía no logro asumir lo que se me viene encima.
No he acabado los trabajos que tengo que dejar finiquitados antes del viaje, ni los acabaré. No he terminado el periplo por las tiendas para agenciarme lo estrictamente necesario para resistir en la capital del mundo (básicamente ropa de abrigo, que no sé lo que es el frio de verdad ni me veo capaz de resistirlo). No he resuelto los problemas de economía propios de cambiar de universo económico, ni siquiera me ha dado tiempo a plantearme posibles barreras idiomáticas, culturales, sociales, ver cuánto tiempo arrastraré las deudas, el jet lag y la morriña de un sitio que, pese a que tendré que meterme en la nevera para tener calor, seguro que me va a enamorar.
Allá que nos vamos, mi inconsciencia, mi señora (que es la que pone dosis de realidad) y yo, emulando más bien a Paco Martínez Soria y al Alfredo Landa que se iba a Alemania, y no tanto a Federico García Lorca o a José Hierro, aunque bien me gustaría cambiar las tornas.
En cualquier caso, allá vamos. La primera fase, la de los preparativos, está casi superada. La segunda, la de saber si me entran ataques de histeria en los aviones (nunca antes he probado la experiencia), llegará pronto. Como decía Frank, If I can make it there, I can make it anywhere.
Publicado el domingo, 29 de enero de 2006, a las 16 horas y 29 minutos
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