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FUNCIONARIOS. Si fuera un eficaz empleado municipal, estaría cabreado. Como si no hubiera bastado con el informe del año pasado, que ponía en la picota a una plantilla del Ayuntamiento, ahora encargan otro diagnóstico a una consultora (por 60.000 euros) para pregonar que el personal está sobrevalorado y mal organizado. Encima, va el ministro de Administraciones Públicas y suelta en el Congreso eso de que a los funcionarios se les acabó el puesto para toda la vida, se desempeñe como se desempeñe.

Claro que tampoco dormiría a pierna suelta si fuera Jordi Sevilla, porque al presentar el anteproyecto del Estatuto Básico del Empleado Público ha encendido una mecha. A los sindicatos sus declaraciones les han parecido ofensivas, desafortunadas y, toma ya, decimonónicas. Ellos tampoco son muy modernos: para pedirle que rectifique, le han enviado una carta, en vez de un e-mail o un sms. En fin, las asociaciones de trabajadores lamentan que el debate sobre el futuro Estatuto Básico del Empleado Público se reduzca a una polémica sobre ceses y despidos. Además, aseguran que la negociación no ha hecho más que empezar, a pesar de que para Sevilla poco menos que ha concluido. ¿Se avecina tormenta?

En la web del ministerio podemos descargar el borrador del anteproyecto, un documento de setenta páginas. Entre otras cosas, incluye un código de conducta que proclama que los empleados públicos deben currar según estos principios éticos y de conducta: «Objetividad, integridad, neutralidad, responsabilidad, imparcialidad, confidencialidad, dedicación al servicio público, transparencia, ejemplaridad, austeridad, accesibilidad, eficacia, honradez, promoción del entorno cultural y medioambiental, y respeto a la igualdad entre hombres y mujeres». Ahí es nada. Y a quienes cumplan estos nuevos mandamientos, ¿los van a beatificar, o sólo los van a librar de las collejas?

Publicado el lunes, 3 de abril de 2006, a las 11 horas y 29 minutos

MODERNA PERO FORMAL. Dos señoras, de esas «de toda la vida», en el autobús, charlando sobre una «chica muy maja»:

¿A qué es muy espontánea? Me cuenta unas cosas por teléfono...
—Sí, es muy abierta. ¿Y te has fijado en cómo viste de moderna?
—Ya, pero es muy formal, ¿eh?
—Sí, sólo es que le gusta esa ropa...

Publicado el viernes, 7 de abril de 2006, a las 12 horas y 06 minutos

BURGOS SIGLO XXI. Domingo de Ramos. Mañana soleada, primaveral (en Burgos, a pesar del chiste, no sólo tenemos estación de invierno y de tren). A la sombra de la estatua de Diego Porcelos, observo la salida de la misa de once. Casi todos los feligreses que abandonan San Lesmes se dirigen a la calle San Juan, para participar en la procesión o contemplarla. Muchos llevan hojas de palma, o ramitas de boj o de olivo (no tengo ni idea: pertenezco a una generación urbana que a duras penas distingue un olivo de un chopo, o un carnero de un cabrón).

Camino en dirección contraria, hacia el Monasterio de San Juan. En la fachada han colocado unos carteles para anunciar la exposición «Burgos siglo XXI». Entro. La muestra se despliega por una carpa y la mitad del claustro. Hay maquetas y paneles con fotografías, ilustraciones y planos de una veintena de proyectos urbanísticos: el nuevo hospital, el desvío del tren, el museo de la evolución... Echo en falta un bolígrafo. Me gustaría haber incluido aquí una lista con todas las palabras positivas que aparecen junto a las imágenes: compromiso, rehabilitación, regeneración, futuro…

El alcalde explica, en el folleto que ofrecen a la entrada, que el Ayuntamiento, «con el patrocinio de Cajacírculo y la colaboración de importantes empresas burgalesas», ha montado esta exhibición para «dar a conocer a los burgaleses la situación actual y el avance de las principales infraestructuras de nuestra ciudad». Eso está muy bien, se agradece que gasten el dinero sin fines propagandísticos ni partidistas, sólo para informar a los ciudadanos. Si la memoria no me falla, poco antes de que se inaugurara la exposición, a principios de abril, leí que había costado 190.000 euros.

Juan Carlos Aparicio concluye su presentación así: «Burgos, definitivamente, avanza». Buena frase, aunque parece un eslogan electoral.

Publicado el lunes, 10 de abril de 2006, a las 11 horas y 12 minutos

AZUL TOMATE. Me jode mucho escuchar la banda sonora de «Azul», que siempre me ha traído muy buenos recuerdos, en «Aquí hay tomate» (detesto ese programa, pero no vivo solo). Usan la música de Preisner cuando hablan de Encarna Sánchez. El cabreo se me pasa rápido, pero me irrita.

Publicado el martes, 11 de abril de 2006, a las 16 horas y 04 minutos

ANIVERSARIOS. Sufrimos aniversatiris. La virtud de recordar, aliada por nuestra atracción por los números redondos, se convierte a menudo en un vicio, que sirve para justificar presupuestos, redondear balances y no exprimir la imaginación a asociaciones, fundaciones, instituciones, patronatos y organismos de todos los ámbitos y colores. Lo celebramos todo: los centenarios, los bicentenarios o los equiscentenarios, pero también el 25, el 50 o el 75 aniversario, o lo que caiga. Y, por supuesto, conmemoramos lo que sea: además del nacimiento, la muerte o el sarampión de quien convenga, cualquier hecho cultural o histórico que nos interese rescatar del olvido por loables y oportunas (jamás oportunistas) razones.

Después de la sobredosis quijotesca de 2005, ahora vivimos el año Mozart; el compositor no vino al mundo hace 250 años en el lugar a veces llamado España, aunque eso no va a impedir que acaben empachados hasta los melómanos.

En 2006, por ejemplo, también se cumplen 10 años del nacimiento de la oveja Dolly, 20 del accidente en Chernobyl y de la entrada de España en la Unión Europa, 25 del «¡se sienten, coño!» de Tejero y de la muerte de Bob Marley, 70 del comienzo de la guerra civil, 75 de la constitución de la II República, 100 de la muerte de Cézanne, 400 de la llegada al mundo de Rembrandt y 500 años del fallecimiento de Cristóbal Colón.

En fin. Después de dar por hecho que vamos a continuar aquejados de aniversaritis, vamos a especular un poco. Dentro de un siglo, por ejemplo, ¿encontrarán en este año motivos suficientes para montar un centenario por todo lo alto? Estamos en abril: aún puede morir o nacer un genio; también pueden descubrir una vacuna o un invento trascendentales. Por otro lado, a pesar de las escaramuzas políticas, todavía no ha pasado nada digno de mención, ¿no?

Publicado el lunes, 17 de abril de 2006, a las 11 horas y 37 minutos

EX. Una chica hablando con un amigo en la entrada del súper:

–No, si yo me llevo fenomenal con mi ex…
–¿Entonces?
–Eso no quita para que sea un cabronazo y un hijo de la gran puta.

Publicado el viernes, 21 de abril de 2006, a las 11 horas y 54 minutos

DESTRONADOS. Sin querer queriendo, como diría el Chavo del Ocho, el otro día escuché este diálogo entre un niño de ocho o nueve años y su madre, en una playa cantábrica:

–¿En este pueblo hay rey?
–No, en los pueblos sólo hay alcaldes, no hay reyes.
–¿Y por qué?
–Porque los reyes sólo reinan en los países.
–¿Y por qué?
–Porque sí. En España hay rey. Está Juan Carlos. Y también en Inglaterra. Allí tienen una reina. Pero en Euskal Herria no hay rey. Nosotros no tenemos.
–¿Y por qué no tenemos?
–Porque nosotros somos el único país que nunca ha tenido reyes. Aquí tenemos lehendakari.

En Pamplona (capital según cualquier euskaldún de uno de los siete territorios históricos vascos) viví varios años en la calle Íñigo Arista (781-852), fundador de la primera dinastía asentada en la ciudad; estaba muy cerca de la avenida Sancho el Fuerte (1194-1234), el soberano que cambió el escudo del Reino de Navarra después de su gesta en Las Navas de Tolosa; tampoco quedaban lejos las calles Sancho Ramírez, Sancho el Mayor, Sancho el Sabio, Alfonso el Batallador y Pedro I, por no citar Borbones o Austrias.

Entré en el callejero internetero de las Páginas Amarillas en busca de calles regias. Además de otras vías, en San Sebastián encontré la Avenida Karlos I, la calle Alfontso VIII y la Plaza Alfontso XIII. En Vitoria, la avenida Juan Carlos I, la plaza Emperador Carlos y las calles Reyes de Navarra y Alfonso XI. Y en Bilbao, sólo la calle Reyes Católicos. Se me ocurrió teclear sabio, a ver si aparecía en la capital vizcaína Sancho el Sabio, ya que también estaba en la guipuzcoana y la alavesa, o, por qué no, Alfonso X, el de las Siete Partidas. Pero, misterios de la informática, el buscador añadió por su cuenta una «ene» a sabio y ¡me topé con la avenida Sabino Arana!

Publicado el lunes, 24 de abril de 2006, a las 11 horas y 15 minutos

FURBO. Sigo el Barça-Milan con la tele puesta (deseando que los dos pierdan, no quiero que los italianos se acerquen a las nueve del Madrid, y como buen madridista no me mola que los azulgranas ganen ni a las canicas), mirando de vez en cuando la pantalla, escuchando una radio por Internet y leyendo los comentarios de Segurola en elpais.es, mientras termino un curro pendiente. Me sobra todo. Me falta un bar, y una cerveza, y unos cuantos colegas... Ver un partido solo, así, no me parece deprimente. Aunque no me divierte.

Publicado el miércoles, 26 de abril de 2006, a las 21 horas y 03 minutos

Ilustración de Toño Benavides
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