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NO COMPRES CÚPULAS. Otra vez caí en la tentación de entrar en una librería, y otra vez caí en la tentación de mirar en las mesas de novedades. Volvían a estar llenas de magdalenas, cátaros, vaticanos, conjuras, códices y códigos, secretos y mentiras. Sentí un desmayo. A mi espalda, una voz me dijo:
-No compres cúpulas.
Me fijé y ahí estaban. Las cúpulas. Las portadas de tonos ocres y verdes con ábsides oscuros, cálices brillantes, giocondas desvaídas, pero sobre todo cúpulas y más cúpulas. El desconocido sonrió como si acabara de ganar al mus.
Y, de pronto, entre tanto thriller religioso, un libro que se titulaba Leonardo da Vinci. Lo cogí temblando. No podía ser. Era un libro NORMAL sobre da Vinci, con su biografía clásica, sus láminas, sus cuadros sin manipular, la Gioconda como es (ya se me había olvidado). No estaba soñando. Aún son posibles los milagros.
Publicado el viernes, 7 de julio de 2006, a las 9 horas y 36 minutos
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