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VAGO. Y aquí estoy. Sentado en la cima del mundo. Balanceando los pies y buscando algo que me haga salir de este letargo estival. En los estantes de la FNAC, en las mantas de senegaleses y ecuatorianos, y en las casillas del soulseek. Y mientras, las orejas rezuman cera de inactividad. Bostezo.

Y pongo cara de poquer tras escuchar lo último de Ivy. Ese "In the Clear" claro como el agua. Tan claro que se puede mirar a través de él sin ver nada. Como esa música de fondo que no molesta porque uno ni siquiera se ha dado cuenta de que está ahí. Y bostezo.

Y pongo cara de repoquer, y sacó del discman, con cuidado de no mancharme los dedos, ese engendro llamado "Destyroy Rock and Roll" de Mylo. Y busco el chiste, la trampa, o el truco que deben ocultar los que hablan de éste como un brillante disco de... ¿micro pop? Y bostezo.

Y miro con ojos golosos el de las Sleater, que tantas alegrías me ha dado en este mes de junio tan tontorrón. Pero me digo, contente y busca algo nuevo. Pero bostezo.

Y se me aparece el fantasma de New Order, y muerto de miedo pienso que puede haber más cosas como esa "Siren´ s Call" en ese estuche lleno de cds pirateados cuya cremallera abierta parece a ratos una enorme sonrisa icnitante, y a ratos una terrible vagina dentada.

Y dicen que el disco de esa tal Roisin Murphy, la de Moloko, es una pequeña joyita, pero ya no me creo todo lo que me dicen.

Y me entero de que el gran Herbert ha sacado disco. "Plate dou Jour" o algo así. Y contengo el bostezo porque quizá él sí me dé un reconstituyente que me haga volver a escribir mis postales desde Main Street. Pero ahora me doy cuenta de que me voy de vacaciones, y de que el doctor me ha recomendado que no me acerce al ordenador en un mes. Y tiro el cd de Hebert y me doy media vuelta en el sofá.

Publicado el jueves, 30 de junio de 2005, a las 19 horas y 58 minutos

«WAITING FOR THE SIREN’S CALL». NEW ORDER

Un día sales a la calle y al pasar por delante de un escaparate ves reflejada tu imagen en el cristal y no te reconoces. Tiene que a haber sido una ilusión óptica. Tú nunca has tenido esa barriga. Ya no eres el chavalín de hace 20 años pero siempre has tenido la impresión de que te conservas bastante bien. Incidente archivado.

Tres manzanas más allá miras de reojo tu silueta en otra luna y te devuelve el mismo perfil panzudo. Y diez metros más allá lo mismo. Y otra vez, y otra, y otra, y otra… Te has pateado de arriba abajo toda la zona comercial de Manchester y no has visto más que reflejos borrosos de un tío que pareces tú con 15 kilos extra. Pero te tomas unas pintas en el bar y la barriga, ahora bien preñada de birra, si no mengua, pesa menos en tu conciencia.

Estás envalentonado, y al salir del pub te atreves a piropear a una chavala a la que sacas 30 años, y que te saca los colores al dedicarte una sonrisa condescendiente y un dedo corazón enhiesto. Vuelves al pub a cargar combustible para tu maltrecho ego.

La vejiga comienza a apretar y te das un viaje hasta el baño. Te miras al espejo y descubres que las incipientes entradas de hace un tiempo ya son historia. Ni Beckham podría competír con semejante bola de billar. Eso sí, has tenido la precaución de pedirle al peluquero que te conserve esa melenilla escobillera que sin duda te da un aire de maduro enrollao. Muy ‘cool’.

Tres cervezas después piensas en ti mismo y concluyes que siempre puedes meter tripa cuando salgas a la calle, que al fin y al cabo una sonrisa de una niñata de 20 años es un botín del que no todos los cincuentones pueden presumir, y que la melenita de marras es un punto a favor irrefutable.

Vuelves a salir a la calle y con una sonrisa de imbécil caminas por la calle mientras aguantas el aire para que no se te desborde la faja de michelines. Te atusas la coronilla y justo en ese momento vuelve a parecer la niñata risitas. Se acerca mientras la miras fijamente, convencido de que ha vuelto sobre sus pasos para ir a tu encuentro. Vas a decirle algo cuando te esquiva y masculla unas palabras entre dientes. Ha dicho “patético”.

Lo más terrible de todo es que no lo has oído. ¡Dios santo, no lo has oído! ¡¡¡No lo has oído!!!

¿Por qué tenían que volver ahora con semejante disco?



neworderonline.com//

Publicado el viernes, 17 de junio de 2005, a las 17 horas y 09 minutos

«THE WOODS». SLEATER-KINNEY

Han vuelto a hacerlo. Primero «One beat» y ahora «The Woods». Y ya que hablamos de un género musical muy dado a la grandilocuencia y la exageración lo digo y me quedo tan ancho: el mejor disco de rock posible en estos momentos. Menudo juguetito se han marcado estas tres pájaras. ¡¡¡Juguemos!!! Pero cuidado con las aristas. Corta. Porque es lo que dice el libro de estilo del rock, ese género peligroso.

100% magro, de cabo a rabo. Ni un relleno, ni una nota de más ni una estrofa de menos. Incluido el exceso de minutaje de «Let´s call It Love». Siento llevarles la contraria, (So you want to be entertained?, Please look away, We're not here 'cause we want to entertain cantan en «Entertain») vaya si lo siento, pero esto sí que es entertainment.

Superado el estigma de riot girls o de rock feminista, nada puede parar a esta máquina de hacer música que deja con el culo al aire a los revivalistas del
post-punk, a los revivalistas de ese revival que ya fue el Brit Pop, a la nueva hornada del rock de guitarras. Tápense el trasero y a casita a pintar monas.

Y decían que el rock estaba muerto. ¡¡¡Pues ha resucitado!!!

Y luce un aspecto inmejorable. Es el misterio de esta Santísima Trinidad que son Sleater-Kinney.

Que no pare la fiesta.


sleater-kinney.com/

Publicado el miércoles, 15 de junio de 2005, a las 16 horas y 45 minutos

«OPEN SEASON». BRITISH SEA POWER. Será el calorcillo, serán estos amaneceres soleados, el cosquilleo que se me asienta en el estómago al llegar el fin de semana, pero a día de hoy me encanta un disco como este, un disco en pantalones cortos. Es lo que me apetece ahora mismo.

Pop. P-o-p. ¿Para qué más? Post, cliks, cuts, drum, bass, emo, slow, acid... ¿para qué? Si con tres letras me basta para cuadrar el crucigrama de esta mañana. Una pieza de un puzzle colorista que encaja a la perfección. Hoy quiero transitar por el camino más corto. Y ese camino no tiene piedras, ni baches, ni rincones sombríos. Y me gusta. Y sonrío. Y ahora que nadie me ve hasta doy un saltito con los brazos en alto como un idiota.

El viento sopla a favor de la armada británica.


britishseapower.co.uk/

Publicado el viernes, 10 de junio de 2005, a las 10 horas y 56 minutos

«TÉKITOI». RACHID TAHA

«Rock the Casbah». Lo cantaba Joe Strummer en el 82. «Rock The Casbah». Lo canta Rachid Taha en el 2005 mientras el bueno de Mick da flores en algún cementerio.
Y seguro que todavía al «shareef don't like it».

The Clash fueron muchos cosas y fueron un grupo punk, aunque fuera un punk comprometido políticamente hasta las cachas. Y quién iba a decir que el acercamiento de un músico argelino a la cultura rock occidental le acabara llevando hasta uno de los géneros menos complacientes (nada que ver con disfrutables) aunque sea para versionar un tema que parece compuesto, por referencias culturales y ecos musicales, para él mismo. «Rock The Casbah» es el segundo tema de este «Tekitoi», que al dictado del tópico habría que calificar de rock árabe, y en honor a la verdad como un gran disco de rock a secas.

Pintoresquismos al margen, Taha es un intérprete poderoso, que mezcla perfectamente churras y merinas, rock y reminiscencias raï. Y un compositor notable, lejos de la bisoñez que el ombliguismo eurocentrista nos podría hacer pensar de un árabe que toca la guitarra eléctrica.

Pienso en los pioneros del inefable «flamenco-pop», y en lo que vino después, y le rezó al profeta para que lo suyo no acabe también como el rosario de la aurora.


rachidtaha.fr/

Publicado el jueves, 9 de junio de 2005, a las 17 horas y 09 minutos

PAJARÓN.

One day I'll grow up, I'll be a beautiful woman
One day I'll grow up, I' ll be a beautiful girl

But for today I am a child, for today I am a boy



«For Today I Am a Boy». Incluída en el cd «I am a Bird now» de Antony and the Johnsons.


antonyandthejohnsons.com/

Publicado el jueves, 2 de junio de 2005, a las 16 horas y 40 minutos

REM.
«Me las sé todas», dijo él


Hipódromo de Las Mestas- Gijón (29 de mayo)

A estas horas todavía busco un hueco entre las estanterías del recuerdo para colocar el volumen correspondiente al concierto de este domingo. Los estantes superiores, en los que atesoro actuaciones verdaderamente memorables (esos Posies del primer Festimad, aquellos Ramones del 92, Arab Strap teloneados por Bright Eyes hace tres o cuatro años, Dayna Kurtz apenas unos meses atrás…) no están llenos, pero están demasiado altos para los REM de este 2005. Lo cierto es que no merecen el estirón, y me limitaré a alargar el brazo y acomodarlo en el rincón de los conciertos correctos que se ven con los pies pegados al suelo.

Haber: a) REM tiene un repertorio de cojón, y el guión que siguieron en el Hipódromo de Las Mestas estuvo salpicado de escenas memorables. Momentos previsibles pero verdaderamente brillantes como «What´s the frequency Kenneth?», «Everybody Hurts», «Imitation of Life», «Loosing My Religión» o «Man in The Moon», y personalmente un momento realmente emocionante: «Fall on Me» de «Lifes Reach Pageant». b) Michael Stipe es un «frontman» impagable, se sabe las reglas del circo rock y sus aportaciones personales a ese reglamento son más que destacadas. En Gijón volvió a demostrarlo, con una puesta en escena plena de nervio. C) O cómo sacar partido de un escenario austero, a base de tubos fluorescentes multicolores colgando del techo que creaban la atmósfera más adecuada para cada tema.

Debe: a) b) y c) Faltó chispa. Con litros de gasolina de elevado octanaje, nos faltó una cerillita para desatar el incendio. Quizá influyó un sonido bien pulido pero enclenque, que se escapaba por todas las esquinas de este hipódromo que es Las Mestas, sin muros que contengan el sonido de la banda. Quizá me pasó lo de siempre, el tamaño importa: estaban tan lejos, tantas cabezas por el medio. Quizá influyo el tiempo: lloviznaba. Quizá.


Y ya está, con la entrada en el bolsillo desde el mes de enero, y ya pasó. Ni frío, ni excesivo calor. Archivado. Hasta que dentro de diez años alguien saque a colación la única actuación de REM en Asturias y yo diga que estuve allí, y seguramente pasaré por alto todos estos inconvenientes que me han impedido disfrutar plenamente de un concierto como el que seguramente no veré muchos en el futuro. Estaban Stipe, Buck, Mills, y entre 16.000 tíos yo, con las gafas perladas de gotitas de lluvia, sin oír my bien, tropezando con el tipo de atrás a cada mínimo saltito que amagara… pero ellos estaban allí y yo también. Si tengo nietos seguro que se lo contaré.

Publicado el martes, 31 de mayo de 2005, a las 16 horas y 29 minutos

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Ilustración de Toño Benavides
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