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RUTINA. Despertador y sueño, o viceversa. Se levanta, sabiendo que va a morir un día más. Lo de siempre, lo de todos los días, salvo los domingos y las fiestas de guardar. Se dice a sí mismo que de hoy no pasa, que no puede seguir así. No es lo que quiere, y no tiene porqué aguantarlo. Puede dejarlo. Va a dejarlo.
Ducha, acicalado, café, cagada. Como todos los días. La voz rebelde, la voz egoísta que intenta convencerle de que deje su no-vida y empiece algo nuevo, que en realidad lucha porque no se aleje de la cama, se apaga cada vez un poco más. Lo voy a dejar, se dice, pero mañana.
Como todos los días, se aprieta la corbata, se asegura de llevar las gafas, coge el maletín, abre la ventana, sube al alféizar, da un paso, y cae.
Un día más, un día menos.
Publicado el martes, 28 de marzo de 2006, a las 4 horas y 00 minutos
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