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COMUNICACIÓN. Volvía del bar, todavía con el regusto de la primera y última cerveza en la lengua. Era el repostaje obligatorio de todos los días a la vuelta del trabajo. Arrastrando el maletín, disimulando el disfraz obligatorio de todos los días gracias a la corbata suelta, aterrizaba en el bar, en su bar, y se dedicaba a arreglar el mundo entre amigos y cacahuetes.

Hoy habían llegado a la conclusión de que el mayor problema del mundo actual es la incomunicación. El hombre no estaba preparado para vivir en un entorno más grande que un pueblo pequeño, donde todos pueden conocerse por su nombre o su mote, y al aumentar el tamaño de su hábitat, se producía el aislamiento, el silencio, la distancia, el abandono, la violencia, la insolidaridad.

Él sostenía que recuperando la comunicación se recuperaría al ser humano cercano, el que ayudaba a sus congéneres simplemente porque podía saber si les pasaba algo. Hoy todos habían tenido que rendirse ante sus argumentos, y eso le gustaba. Y le encantaba recordarlo camino de su casa.

Cuando subió en el ascensor con el vecino de arriba, volvió a hacer como que leía las recomendaciones de seguridad. No quería que le estropearan un momento como ese.

Publicado el viernes, 2 de junio de 2006, a las 3 horas y 08 minutos

ANDARES. Hola, soy Daniel Cano (léase como se leería Troy McClure). Seguramente me conocerán por capítulos anteriores, como Sumando matrículas o En ocasiones veo accidentes. Hoy continuaremos con Andares.

Con carácter permanente, soy orgulloso poseedor (no sé si orgulloso es la mejor palabra, pero es la primera que me ha venido a la cabeza) de una serie de manías cuando voy andando por la calle. Como además soy no-orgulloso no-poseedor de carnet de conducir, esta circunstancia sucede casi a diario.

Además de las clásicas heredadas de la infancia, que hay días que aparecen y días que no, de pisar siempre la baldosa del mismo color o no pisar las líneas, y más bien son inconscientes, sumo alguna extra. Por ejemplo, no me gusta andar en línea recta demasiado tiempo. Cuando voy andando a algún sitio, intento callejear haciendo algún que otro quiebro, evitando las calles largas, que además suelen ser las principales.

Lo que me lleva a la segunda. Suelo evitar caminar por donde hay mucha gente. Me agobian, algunos días más que otros. El que se te cruza, el que ocupa la acera entera y va mucho más lento que tú, el que se para a mirar vete a saber qué, el que va cogido de sus ocho amigos y parece que tiene miedo de separarse algo, no sea que los vaya a perder para siempre, el que va cargado de bolsas, el que hace eses, el que se gira de improviso... La fauna de la acera es insondable, y difícil de esquivar.

También me resulta incómodo repetir un trayecto reciente. Por ejemplo, si voy de A a B, para luego volver a A, intento volver por otro camino. Parece que se me hace más llevadero.

Si a todas estas manías permanentes, sumamos las de temporada, a veces es realmente difícil desplazarse. Por ejemplo, en verano hay que evitar el sol, y en invierno buscarlo.

Supongo que lo único que evita que me vuelva loco es que casi siempre voy pensando en mis cosas. Gracias a esto ni siquiera veo por dónde voy, lo que me hace acreedor a morir atropellado en cualquier momento. Ya me pueden ir guardando asiento al ladito de Gaudí.

Publicado el miércoles, 7 de junio de 2006, a las 12 horas y 16 minutos

IGUAL, DIFERENTE. El sueño siempre era diferente. En la ventanilla de alguna administración, tras días de espera, escuchando cómo le dicen que le falta algún trámite. En un cruce de caminos idénticos, sin ninguna pista que le ayude. En una cornisa de un edificio sin ventanas mirando al vacío. En un pasillo interminable, sin principio ni fin.

El sueño siempre era igual. Agobio, estrés, ansiedad, incredulidad. Y nunca sabía cómo había llegado hasta esa situación. Y nunca sabía porqué. Y siempre sentía que no podía hacer nada, que el desenlace en su contra era inevitable. Y los momentos previos al desenlace se dilataban hasta la eternidad. Y en el centro siempre estaba G.

Por suerte siempre era un sueño, y siempre podía despertar. Hasta hoy.

Publicado el sábado, 10 de junio de 2006, a las 11 horas y 17 minutos

HOY ES LUNES (II). 0 comentarios

Publicado el lunes, 19 de junio de 2006, a las 11 horas y 09 minutos

ÉRASE UNA VEZ. Cito:

1. Principio de simplificación y del enemigo único. Adoptar una única idea, un único Símbolo; Individualizar al adversario en un único enemigo.

2. Principio del método de contagio. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo; Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.

3. Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. "Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan".

4. Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.

5. Principio de la vulgarización. "Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar".

6. Principio de orquestación. "La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas". De aquí viene también la famosa frase: "Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad".

7. Principio de renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que cuando el adversario responda el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.

8. Principio de la verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias.

9. Principio de la silenciación. Acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.

10. Principio de la transfusión. Por regla general la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales; se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.

11. Principio de la unanimidad. Llegar a convencer mucha gente que se piensa "como todo el mundo", creando una falsa impresión de unanimidad.




La solución, mañana (si es que nadie lo averigua antes...).

Publicado el lunes, 19 de junio de 2006, a las 13 horas y 40 minutos

FÉ.. Uno de los motivos por los que Elvis pasó a la historia (si es que es historia, pero ese es otro tema) fueron sus bailes. Ese endiablado movimiento de caderas que encandilaba y escandalizaba a partes iguales, que nadie sabe de dónde salió, aunque alguno ha intentado explicarlo. Sin ir más lejos, Robert Zemeckis en Forrest Gump.

Ese endiablado movimiento de caderas salió de los bares de negros que Elvis frecuentaba cuando era Infante. Los blancos no podían entrar a los bares de negros, pero él se colaba a escondidas. Y escondido detrás del piano, miraba, escuchaba, aprendía, sentía. Y escondido detrás del piano bailaba. Que cualquiera haga la prueba, que se esconda detrás de un piano de cola, y que luego baile algo parecido a un rock'n'roll.

Escondido detrás del piano bailaba, y Ike lo vio. Ike Turner (un poco conocido por hacer alguna canción con Tina, más conocido por zurrarle) frecuentaba los mismos bares que Elvis, él sin tener que esconderse, y pudo ver los primeros movimientos de cadera de el que luego sería El Rey.

Ike Turner frecuentaba los mismos bares que Elvis, y hoy sigue haciendo música, aunque muchos le dábamos por muerto hace tiempo. Hace poco estuvo cerca de mí, en algún festival de Jazz que me perdí, como casi todo en época de exámenes. Hace poco estuvo cerca de mí, pero mucho más de mi amigo J.

Hace poco Ike Turner estuvo cerca de mi amigo J. J ha cambiado de trabajo, ahora es representante de artistas (o algo así). Imaginar a una persona apasionada, a una persona que se sumerge totalmente en lo que está haciendo, a una persona que le gusta la música, rozando el fetichismo. Ahora imaginaros a esa persona cuando le dicen que tiene que recoger a Ike Turner, acompañarle durante los días que esté por la zona, llevarlo y traerlo, y conseguirle lo que necesite. Productor de artistas le llaman. O algo así.

Mi amigo J hace poco que tuvo que ir a recoger a Ike Turner al aeropuerto, acompañarle durante unos días, llevarle y traerle a donde quisiera o tuviera que ir. Y tuvo la oportunidad de escucharle. Y le contó una historia sobre porqué Elvis bailaba como bailaba. Yo lo vi, le dijo.

Ike lo vio. Se lo contó a J. J me lo contó a mí. Y yo lo escribo.

La historia suena rara, pero yo creo en J. Y además, me gusta imaginar a Elvis escondido. Y sonrío.

Publicado el martes, 20 de junio de 2006, a las 1 horas y 12 minutos

PROFECÍA. En el mes seis del año seis
afilados instrumentos de tortura penetrarán en tí.
Cuando suenen las ocho campanas los usarán
y te revelarás ante ellos como un libro abierto.
Al sonar la novena campana
el poder de la izquierda comenzará a resurgir.


Fotocopiado, 32:3




Pues nada, que en un rato me operan de mi hombro biónico. Por suerte las torturas médicas ya no son lo que eran (en próximas ediciones igual cuento cómo me enseñaron la diferencia entre operación e intervención), y yo estaré dormido.

Hasta que el espíritu de Lázaro me invada, adiós.

Publicado el lunes, 26 de junio de 2006, a las 1 horas y 25 minutos

POR SI TARDO. La solución al enigma que planteé el otro día y que tanta controversia suscitó.

El orgulloso autor de este decálogo-mas-uno (si alguien sabe el equivalente de once de la palabra decálogo, que silbe) no es otro que el insigne Joseph Goebbels, Ministro de la Propaganda del gobierno Nazionalsocialista liderado por Adolf Hitler. Re-cito (cito dos veces, por ahora nada de leer poesía):

3. Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. "Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan".
4. Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.
6. Principio de orquestación. "La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas".
7. Principio de renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que cuando el adversario responda el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.
11. Principio de la unanimidad. Llegar a convencer mucha gente que se piensa "como todo el mundo", creando una falsa impresión de unanimidad.


Qué habría sido de nosotros si los nazis hubieran ganado la guerra y se hubieran aplicado técnicas tan deleznables para manipular a la población.






Porque no ganaron, ¿verdad?

Publicado el lunes, 26 de junio de 2006, a las 1 horas y 39 minutos

POR SI TARDO MUCHO. He recomendado varias veces a Quim Monzó. Una muestra de porqué:



En un tiempo lejano

He aquí que una madrugada azul, de nieves blancas y arenas infinitas y glaciares como lenguas llorosas, el homínido se alzó sobre las dos patas de atrás y bajó los ojos hacia una tierra que ahora, de golpe, le quedaba lejos y movediza, y dilató las narices y olfateó la humedad del río y
se dio cuenta de que olfateaba la humedad del río, y gruño de contento, y volvió los ojos hacia el sol rojo que hacía más allá de prados y montañas y extensiones de tierra negra y horizontes de hierba y cabalgatas de animales eternos como el tiempo, y bajó la mirada y miró con fijeza la encina y levantó el puño y alargó el dedo índice, señalando la masa vegetal que susurraba ante él, y sintió cascadas de agua en la boca, pequeños gritos inconcretos, chillidos toscos: Agr gr gr ga arg; hasta que el gruñido se convirtió en palabra y vocalizó: Ar a arb abr arb arbo l, y repitió: Árbol, y el índice todavía señalaba la encina, hasta que lo dirigió a la inmensidad azul que se extendía de un lado a otro del día que nacía sobre su cabeza como un dios de dos dimensiones infinitas, y dijo: Ci c ce cie cielo, y lo repitió, abrió unos ojos como naranjas, todavía inseguro, y señaló el río y vocalizó: A ag agu gb a agu ua, y sonrió satisfecho, con los ojos llenos de una alegría reluciente, y pisó el suelo con fuerza, toc-toc, y la señaló con el dedo índice y vocalizó dificultosamente: Pa pso pacost païco pasio ta, y ya con más calma: Paaï sos ca atlanns, sonriente y jovial, sin saber la que acababa de armar.


Quim Monzó,
Uf, dijo él
en
Ochenta y seis cuentos

Publicado el lunes, 26 de junio de 2006, a las 1 horas y 57 minutos

FOTOCOPIADO STRIKES BACK. Un ingreso, una bata abierta por detrás, unos gorros ridiculos, un chiste malo pre-anestesia, una anestesia, unos músculos reconstruidos, unos tendones acortados, un hueso reubicado, dos horas perdidas (o ganadas) al tiempo, un buen despertar, ninguna alucinación, vías, drenajes, sueros, goteros, nolotil, mear acostado, pinchazos en la lorza, mala comida, un compañero pesado, buenas visitas, mi señora más guapa que nunca, LA eliminación, una revisión, buenas noticias, fuera drenaje, gasas nuevas, la salida, un apagon, la pretortura de la rehabilitación, el coche, las escaleras, y mi cama.

Soy un hombro nuevo.

Publicado el miércoles, 28 de junio de 2006, a las 21 horas y 13 minutos

Ilustración de Toño Benavides
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