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www.bestiario.com/fotocopia
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EN OCASIONES VEO ACCIDENTES. Propios y ajenos. He muerto electrocutado, despeñado, en accidente de coche, de autobús, me he roto piernas, brazos, me he sacado ojos, arrancado dedos. He visto agresiones, decapitaciones accidentales, atropellos, accidentes múltiples, andamios caer, depósitos de gas explotar, autobuses perder el control.
Son anticipos catastrofistas a situaciones cotidianas. Subo en el autobús, y en cada trayecto pasan miles de cosas, y también no pasan nunca.
No sé muy bien si esto es normal o no, o si debería preocuparme. No interfieren, no dejo de salir a la calle cada día. Los accidentes ocurren en cualquier momento y en cualquier lugar, así que es igual lo que haga, y no dejo de hacer mi vida. Y suceden siempre de formas bastante complicadas y a veces hasta artísticas.
Cada vez que salgo de la ducha muero por resbalarme y machacarme la sien, pero no de una forma cualquiera. Resbalo y quedo ensartado en lo que sea, un grifo, un toallero, el sujetarrollos del papel higiénico, siempre con un golpe seco y que nadie escucha, siempre viéndolo venir y sabiendo que es inevitable, y siempre en algún objeto brillante, de acero inoxidable, y dejando una bella mancha de sangre en el suelo. Por poner un ejemplo.
Supongo que mis imaginaciones fatales son tan cercanas a la estética manga o a la falsedad de Dario Argento, porque mi realidad se acerca más bien al coscorrón de Mr. Bean, a la calvotada de Benny Hill o al tropezón de Fernando Esteso.
Publicado el viernes, 3 de febrero de 2006, a las 23 horas y 22 minutos
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TIEMPO. Hoy he caminado sobre las aguas.
Supe que podría hacerlo desde el mismo día en que vi el espigón acabado. Desde la orilla lo veía cerca, casi como si estuviera en él. Y quería llegar a él, pero estaba el agua. Sólo era eso, veinte metros de agua. Supe que podría hacerlo, supe que caminaría sobre las aguas.
Llevo desde entonces intentándolo, todos los días, a veces andaba un poco más, a veces un poco menos, pero me notaba cada vez más cerca. Sabía que el tiempo estaba de mi lado. Tarde o temprano lo alcanzaría.
Y hoy lo he conseguido. Hoy he caminado sobre las aguas.
Al principio estaba solo en la playa, mojándome los pies, los tobillos, las rodillas, en mis intentos. Luego empezó a venir gente. Algunos me animaban, me decían que admiraban mi constancia, mi capacidad de intentar día tras día algo imposible. Otros se reían, se burlaban de mí, decían que estaba loco, y que en realidad era la arena la que se acumulaba, acercando la costa al espigón, y yo sobre ella. Yo los ignoraba a todos, porque sabía algo que ellos no sabían.
Sabía que el tiempo estaba de mi lado.
Hoy he caminado sobre las aguas. Voy a llamar a Lázaro para contárselo.
Publicado el miércoles, 15 de febrero de 2006, a las 0 horas y 04 minutos
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CRÓNICAS DE NY (I). Un viaje a Madrid, un par de días allí, una dislocación en el hombro por el peso de las maletas, un tercer grado en el aeropuerto, un despegue, un océano, ocho horas de vuelo, un aterrizaje entre la niebla y con bandazos del viento (con aplausos del respetable cuando se consumó incluidos), una gran cola, la tarjeta verde, la cinta de las maletas, y ya estábamos en Nueva York. Lo de siempre, y lo de nunca. Mi primera vez en todo lo anterior, y en lo que quedaba.
Llovía, teníamos niebla, estábamos cansados. Muchos coches, muy grandes, un túnel muy largo, las calles que tantas veces vimos en películas, y el hotel. Un chico que compartía el traje de botones con sus compañeros, al que se le intuía apenas dentro del uniforme que parecía se movía solo, un recepcionista, un ascensor y la habitación. En la ventana, a mano izquierda, Mr. Empire State (luego sería el amigo Empire), y debajo Mrs. Broadway. A la derecha, un poco más lejos, Times Square. Empezábamos la canción.
Start spreading the news, I’m leaving today
I want to be a part of it - new york, new york
Publicado el jueves, 16 de febrero de 2006, a las 12 horas y 17 minutos
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DISCUSIONES DIVINAS. Primero, las causas:
Una noticia
Y después, los efectos. No me he podido resistir a reseñar este artículo. Yo, que alguna vez en estas páginas irreales y reales a la vez, me he declarado como a ratos ateo, a ratos agnóstico, y que soy definido por algún amigo creyente como "incrédulo, y punto pelota", me siento bastante ofendido, y a la vez curioso.
Porque claro, si el demandante pedía pruebas de la existencia de Jesús, pero al final se desestima su demanda, y se le acusa de difamación, no entiendo en qué se basa el juez. ¿Le enseñó las pruebas y luego le dijo "y ahora, por no habértelo creido, te voy a empaquetar"?¿Fue una huida hacia adelante del juez, que va a misa todos los domingos?¿El demandante presentó la demanda en unos términos impropios, parecidos a "que el puto cura este me enseñe pruebas" y el juez se vio obligado a meterle un puro?
En cualquier caso la noticia me parece, cuando menos escasa, pero sobre todo interesante. Ya he hablado alguna vez de que si no soy creyente, sólo puede ser por dos motivos: o bien Dios no existe, o bien, como él decide todo lo que pasa en este valle de lágrimas, ha decidido que yo no crea, y punto pelota.
Una noticia que me hace recordar a otra, algo más surrealista, que se dio en los Estados Unidos, cuando alguien intentaba demandar al mismísimo Dios por la vida que le había asignado.
La tesis era clara: dando por hecho que Dios existía y que todo lo sabía y todo lo manejaba, la culpa de la vida tan miserable que el hombre había tenido, era del Único (Dios, no el anillo, no se me líen).
El juicio acabó rápido. El demandante citó al mismo Dios como testigo principal, y Dios no se presentó. Estaría ocupado arreglando el mundo, que, como todos vemos, cada día va mejor. Por la Gracia de Dios, que es muy Gracioso...
Publicado el jueves, 16 de febrero de 2006, a las 19 horas y 21 minutos
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CRÓNICAS DE NY (II). Un metro nos lleva hasta su última parada. Vamos a Coney Island. A la cabeza me vienen los Warriors, huyendo tras ser acusados injustamente de matar a Cyrus. Y las penurias de los protagonistas de Réquiem por un sueño.
La mitad del trayecto no es subterráneo, sino a cielo descubierto, casi siempre un par de metros sobre el nivel de los tejados que nos rodean. Invierno, frio, diez de la mañana. El paisaje es cuando menos triste, pero ante todo, interminable, monótono, el sueño americano convertido en suburbio infinito.
La noria de Coney Island nos recibe nada más bajar de la parada. Unas gaviotas orgullosas, sabedoras de que nadie llegará a tocarlas, nos acompañan por la playa, por el muelle, por el paseo. El sol de invierno intenta calentarnos, pero no tiene demasiado éxito.
Un paseo junto al mar, con parque de atracciones, polideportivo, chiringuitos, bares, columpios, no es lo mismo si todo está cerrado. Melancolía, tristeza, decadencia. Y nosotros solos. Y encantados. Estamos aquí, y estamos donde nuestros recuerdos nos decían que íbamos a estar.
Tom Hanks comienza siendo pequeño en medio de un parque de atracciones lleno de luz y color, pero la realidad es otra, es esta. Cada vez que veo la película, Tom vuelve a echar la moneda para volver a ser pequeño, pese a que intento convencerle de que no lo haga. No es necesario, y no es ni mucho menos mejor.
These vagabond shoes, are longing to stray
Right through the very heart of it - new york, new york
Publicado el viernes, 17 de febrero de 2006, a las 11 horas y 42 minutos
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LUZ. .
...y oscuridad y silencio...
...porque no me atrevo a dar ni un solo paso....
...el miedo me puede. Al menos por ahora....
...pero me decido y lo doy. Un paso.
¿Qué ha sido eso? Repito.
Y se repite el destello bajo mi pie. Empiezo a envalentonarme, y a caminar, y los destellos se multiplican. Otro, y otro, y otro, y otro.
El miedo se va, pierde el pulso, la alegría se apodera de todo, y empiezo a correr, sin saber a dónde, sin ir a ningún sitio. Porque el mundo, mi mundo, se ilumina alrededor de mis chapines de rubí, construyen su universo de luz. Y de color.
Cada vez más euforia, cada vez más vida, cada vez más luz. La oscuridad sigue aquí, vacía e infinita, marcando el límite de mi fantasía, pero cada vez está más lejos.
Mis pies han construido el camino de baldosas amarillas, la pista de Fiebre del sábado noche, el piano del pequeño y gran Tom Hanks. Mis manos han llamado a los Munchkins, que han venido con el león cobarde, y a los Oompa Loompas, han traído el sol de Dibooliwood, y la nave de Cocoon. Y no quieren parar.
Y yo, no hago nada por impedírselo.
Publicado el sábado, 18 de febrero de 2006, a las 19 horas y 12 minutos
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CRÓNICAS DE NY (III). Entramos a un restaurante de Little Italy. Un amigo de Robert de Niro, o de Joe Pesci, o de Ray Liotta, nos ha captado en la puerta. Hemos rechazado a todos los demás reclamos de la calle Mulberry, el corazón de esta pequeña Italia en Nueva York.
El captador nos pasa al maitre, que hace honor a su cargo. Traje, con corbata pero sin chaqueta, elegante pero cercano, peinado canoso impecable, detalles en oro múltiples, sonrisa y pequeña reverencia. Nos pregunta cuántos y nos ofrece sus mejores sitios para que elijamos, o al menos es lo que nos transmite.
Nos sentamos, viene un camarero y nos sirve agua, viene otro y nos pregunta qué queremos beber (el agua se daba por supuesta), y un tercero nos trae pan y mantequilla. Servicio multitudinario y diligente, que por algo acabas pagando un veinte por ciento de la cuenta de propinas.
Vuelve el maitre y nos recita las especialidades y ofertas del día. Nos cuesta comunicarnos con él, nuestro inglés (el mío y el de mi señora) sólo es más fluido que nuestro ruso o nuestro arameo, pero poco más. Intentamos preguntar por alguno de los platos. El maitre sigue. Y de repente, entre muchos "chicken" y algun "veal", se le escapa un "everitin".
Tal como suena: everitín. Nos miramos sorprendidos, y le digo al impecable: ¿habla usted español?
Su respuesta: "¡Cómo no! ¡Nací en España!". El mismísimo Tejero habría estado orgulloso de su manera de pronunciar España. Acabamos de pedir, con mucha más calma y seguridad, y el impecable se va a repetir su discurso del día a los comensales que han entrado tras nosotros, everitín incluido.
Pero la magia ya estaba hecha. El camarero del agua volvió a rellenar, y de paso nos preguntó, en perfecto castellano, de qué parte de España éramos; el de la mantequilla nos sirve los platos y nos desea "buen provecho", y el de los refrescos desde lejos nos dice si "deseamos alguna cosa más". Todos se han transformado.
Todos, salvo el de la puerta, que grita a voces a alguien "Signorina! Com jier!". Uno de los nuestros siempre será uno de los nuestros.
Publicado el martes, 21 de febrero de 2006, a las 13 horas y 14 minutos
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PAISAJE. .
- Buenas noches.
Primero el aseo, luego me acuesto, leo un poco, se cierran los ojos, apago la luz y trato de dormir. Mi cuarto, mi mundo de trece metros cuadrados, mi universo al alcance de la mano. Y en el centro, yo acostado. Cama-centrismo en estado puro.
A punto de sueño, los ojos pesan, los sonidos se hacen ruidos, los pensamientos se diluyen. Y entonces sucede.
La cama se hace enorme, las paredes huyen, el techo se aleja hasta que no puedo ni sentirlo, el muro que me rozaba la coronilla, primero se va, luego parece que no existe. Es extraño, porque siento todo eso y mucho más. E incluso soy capaz de verlo, pese a que tengo los ojos cerrados.
Es un instante, un momento alargado indefinidamente, un paréntesis eterno, donde mi mundo cama-centrista se amplía hasta el infinito.
Vértigo. Y después, lo demás.
Publicado el sábado, 25 de febrero de 2006, a las 17 horas y 29 minutos
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YO, EL CONVERSO. Por obra y gracia de Él, no podía ser de otro modo, llegó a mis manos, mejor dicho, a mi pantalla Su mensaje. Y tras leer Su palabra, no tuve más remedio que convertirme: soy Pastafarista.
Sí, tras tantos años de cultivar mi escepticismo, me he tenido que rendir a las pruebas, tanto ontológicas como cosmológicas, que dan testimonio irrefutable de la existencia de Nuestro Señor el MVE, el Monstruo Volador de Espagueti. No puedo resistir la tentación de repetir aquí una de ellas:
* Premisa 1: el Monstruo Volador de Espagueti es un ser que tiene toda perfección.
* Premisa 2: la existencia es una perfección.
* Conclusión: por lo tanto el Monstruo Volador de Espagueti existe.
Si a estas pruebas concluyentes e irrefutables añadimos las evidentes pruebas videográficas de Su existencia, hermanos, Pastafaristas todos, sólo puedo añadir una cosa:
Ramén.
Publicado el martes, 28 de febrero de 2006, a las 0 horas y 54 minutos
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